La primera ola –
el feminismo ilustrado – surge en el contexto del Siglo de las Luces, desde el barroco hasta la Revolución Francesa. Sin embargo, la doctrina del contrato social del período ilustrado, que tenía por objeto la igualdad de derechos para todos los hombres y a Rousseau como uno de sus teóricos principales, no incluía a las mujeres como parte del pueblo soberano en la Declaración de los Derechos del Hombre. Por lo cual, se puede personalizar en la figura de Rousseau junto con otros pensadores de la época, esta exclusión inicial, al establecer la desigualdad natural existente entre hombres y mujeres en la función de la división sexual del trabajo.El feminismo nace, por lo tanto, como una manera de reivindicar la inclusión de las mujeres en los principios universalistas que tanto propagaban los ilustrados: la universalidad de la razón, la emancipación de los prejuicios, la aplicación del principio de igualdad y la idea de progreso. Para Valcárcel (2009), por primera vez el feminismo había conseguido formular en clave política sus demandas, suponiendo “la variación del marco conceptual que hizo posible proseguir la argumentación”

La segunda ola
el feminismo ilustrado – surge en el contexto del Siglo de las Luces, desde el barroco hasta la Revolución Francesa. Sin embargo, la doctrina del contrato social del período ilustrado, que tenía por objeto la igualdad de derechos para todos los hombres y a Rousseau como uno de sus teóricos principales, no incluía a las mujeres como parte del pueblo soberano en la Declaración de los Derechos del Hombre. Por lo cual, se puede personalizar en la figura de Rousseau junto con otros pensadores de la época, esta exclusión inicial, al establecer la desigualdad natural existente entre hombres y mujeres en la función de la división sexual del trabajo.El feminismo nace, por lo tanto, como una manera de reivindicar la inclusión de las mujeres en los principios universalistas que tanto propagaban los ilustrados: la universalidad de la razón, la emancipación de los prejuicios, la aplicación del principio de igualdad y la idea de progreso. Para Valcárcel (2009), por primera vez el feminismo había conseguido formular en clave política sus demandas, suponiendo “la variación del marco conceptual que hizo posible proseguir la argumentación”
La segunda ola
la tercera ola –
feminismo contemporáneo – que se extenderá hasta hoy. De acuerdo a Álvarez (2001), la discusión actual y los objetivos de esta fase giran en torno a nuevos temas de debate, nuevos valores sociales y una nueva forma de autopercepción de las mujeres. Hace hincapié en las contradicciones de un sistema social que tiene su legitimación en la universalidad de sus principios pero que, en realidad, es sexista, racista, clasista e imperialista. Bastante citado en este período fue el lema “lo personal es político”, que quería llamar la atención sobre los conflictos y problemas que las mujeres enfrentaban en el ámbito privado. Otros importantes retos de esta tercera etapa estuvieron relacionados con la revolución de la moral, las costumbres y los modales, como las nuevas libertades sexuales de las mujeres “liberadas”. En los años 70, el principal diagnóstico de la tercera ola del feminismo fue que el orden patriarcal se mantenía incólume, es decir, se perpetuaba la jerarquía masculina organizacional.Aunque hubieran adquirido derechos educacionales y políticos, las mujeres no habían alcanzado una situación paritaria en cuanto a la de los varones. Es justamente para evitar el “techo de cristal” que el feminismo de los finales de los años 80 e inicio de los 90 reclamó su visibilidad mediante el sistema de cuotas y la paridad por medio de la “discriminación positiva”. Fuertemente presente en las sociedades democráticas de hoy, las acciones afirmativas permiten conceder un punto de partida en igualdad de condiciones, garantizando la presencia y mejor trato de las mujeres discriminadas.
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